Una tendencia cada vez más fuerte en todo el mundo: encontrar soluciones viables y efectivas a los problemas humanos, administrando de forma inédita, los recursos con los que ya contamos.
La bandera de la República independiente de Columbusplein, inspirada en el caos gráfico...
Dentro de la ciudad de Ámsterdam, en Holanda, funciona Columbusplein: una micronación que cuenta con una bandera propia, una salsa típica, estampillas locales, y hasta un programa espacial “nacional"; iniciativas todas desarrolladas en el marco del proyecto de un grupo de diseñadores sociales que decidieron aplicar soluciones creativas para mejorar la vida de los vecinos de una de las zonas más vulnerables de la capital holandesa.
A través del diseño, los integrantes del grupo tuvieron éxito, allí donde los trabajadores sociales no lograron avances durante años. Con propuestas innovadoras y disruptivas, lograron involucrar a los vecinos en el desarrollo de la “República independiente de Columbusplein", mejorar la cohesión social, darle una identidad sólida al barrio y, sobre todo, demostrar cómo la creatividad es una herramienta increíblemente valiosa a la hora de mejorar aquello que nos rodea.
Fantástica por donde se la mire, la experiencia de Columbusplein habla de muchas cosas al mismo tiempo: innovación social, identidad cultural, diseño aplicado a la vida cotidiana y mucho más, pero sobre todo, habla del poder infinito de la creatividad. Si con ella es posible inventar una nación donde antes había un barrio problemático… ¿Qué no va a poder modificarse por completo?
La pregunta, sin embargo, no es qué, sino cómo. En ese sentido, y al menos para empezar, es necesario acabar para siempre con la idea de la creatividad como un don exclusivo de unos pocos privilegiados, y empezar a entenderla como una cualidad inherente a todos los seres humanos; una característica básica de nuestra cultura y, a la vez, una poderosa herramienta para construirla.
Hablar de la creatividad en relación con la cultura no es nuevo, pero tal vez sí sea novedoso hablar de la cultura de la creatividad: una tendencia cada vez más fuerte en todo el mundo, que busca no ya inventar lo que no existe, sino desarrollar formas inéditas de usar los recursos con los que ya contamos, para encontrarle soluciones viables y efectivas a los pequeños y grandes problemas de la humanidad.
Abrirse a colaborar con desconocidos, compartir proyectos con personas de disciplinas distintas a la propia y salir a la calle a ver lo que está pasando, son todas formas simples –y hoy, Internet mediante, ampliamente accesibles-, para desplegar la creatividad propia, e inspirarse de la ajena. El momento es ahora, y la oportunidad no sólo histórica, sino también abierta, y disponible para todos. La creatividad es abundante e infinita; el desafío es ponerla en acción.+

Por Enrique Avogadro. Subsecretario de Economía Creativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y director del Centro Metropolitano de Diseño (CMD). Es especialista en economía creativa, con experiencia en el desarrollo de políticas de promoción a las industrias creativas, al diseño y a la internacionalización. Fuente: 90+10