Por Maximiliano Yakin Bozek

Durante los últimos 20 años de mi vida estuve abocado al diseño, y dentro de esta inmensa disciplina diseñé de todo, imágenes, productos, esquemas, artefactos, sistemas pequeños, grandes y medianos, etc. Diseñe desde la identidad global de marcas multinacionales hasta libros de artistas independientes, pasando por muestras multidisciplinarias, sitios web, interiores de comercios, etc. Pero no sólo eso, sino que también trabajé en el diseño de experiencias emocionales, y los últimos 5 años cada vez más involucrado en behaviour design.

Durante todo este tiempo siempre entendí que si bien la forma y los tipos de objetos a los cuales me aboco pueden ser complatamente diferentes uno de otros; por detrás de todas esas construcciones particulares, lo que se afirma por debajo es una metodología de abordaje que es prácticamente la misma para cada desafío por más diferente que parezca.

Pero fue recién cuando tuve la posibilidad de estudiar Design Thinking en un curso de la Universidad de Stanford, que pude trazar la línea que unía todos estos proyectos disímiles en los que estuve abocado durante los últimos 20 años, ya sea como diseñador, editor, entrepreneur y artista multidisciplinario.

Luego del curso de Standford encontré posibilidad que brindaba el reconocido estudio IDEO para trabajar en proyectos de Human Center Design (IDEO), Completé también dicho curso introductorio y luego terminé trabajando para una empresa norteamericana de Behavior Design. El diseño y los productos que a través del éste construyo se van volviendo cada vez más intangibles y conceptuales, cada vez diseño menos objetos y más servicios, y más sistemas, más experiencias centradas en el ser humano.

Así es como hoy siento la necesidad de entender el diseño desde un punto de vista diferente. “Diseño" como una actitud, “diseño" como un tipo especial de lentes para ver el mundo, para entender la vida, y para comprendernos a nosotros mismos. Más académicamente expresado sería Diseño como un patrón cognitivo generador de nuevos significados y nuevas relaciones entre significados existentes; un mecanismo capaz de modificar nuestra percepción y comprehensión.

Siempre, desde el inicio de la profesión, estuvo la idea del diseñador como autor, como gestor y editor cultural, pero este alcance conceptual al que todo gran diseñador puede aspirar se concretaba mediante los objetos de producción. Es decir, el diseñador genera objetos y estos generan significados y modifican la trama semántica de la sociedad, etc. Lo particularmente nuevo en este enfoque de Design Thinking entonces, no es la conciencia humana y social en la práctica del diseño.

William Morris ya tenía esta concepción del diseño muy bien fundamentada mediante sus Arts and Crafts en inglaterra siglo XIX. A comienzos del siglo XX, tanto los Constructivistas rusos como los Futuristas italianos consideraban que toda acciónutilitaria y comunicacional del diseño debía estar siempre a disposición de los compromisos humanos. Más tarde en alemania, la escuela de la Bauhaus desarrollaría aún más esta visión del diseño como pilar para el desarrollo de una sociedad más justa e igualitaria.

Lo que es distinto ahora, entonces, no es el objetivo idealista y humanitario del diseño sino la forma en el que éste puede alcanzar dichos objetivos. Ya no sólo es posible diseñar los artefactos, los objetos y los dispositivos materiales del cambio, sino también diseñar sistemas emocionales y las experiencias dónde dichos objetos serán utilizados, Y yendo incluso un poco más lejos, también incluso cuando ni siquera haga falta diseñar objetos, sino que todo el modelo proyectual está al servicio de generar un concepto que mejore la vida de todos los humanos, a nivel comunicacional, servicial, de experiencia y de comportamiento.


Por Maximiliano Yakin Bozek - www.yakinbozek.com
Escrito en Diciembre 2015 / Actualizado en Agosto 2017